
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en 2000.
Cuenta con una experiencia de quince años como profesora de Plástica y Tecnología en la Enseñanza Secundaria Obligatoria. A través de sus clases tiene la oportunidad de trabajar por metodología proyectual y observa que la arquitectura y el arte son herramientas idóneas para trabajar las competencias que establece el currículum en educación infantil, primaria y secundaria.
Ha ejercido la docencia en la Facultad de Bellas Artes como profesora asociada durante tres cursos.
En 2014 funda junto a la Arquitecta Sonia Rayos el proyecto ARQUILECTURAS, un proyecto de arte y arquitectura para niños y niñas. Juntas han diseñado varios espacios para primera infancia en instituciones valencianas, son los denominados Espai de Telles.
Durante los 2019-2021 han sido las encargadas de la mediación cultural del CCCC Centre del Carmen de Cultura Contemporánea de Valencia, España.
Ha colaborado con el Estudio de Jaime Hayón desde 2022 a 2024.
Desde hace 10 años asesora y da formación a docentes sobre el espacio y la creatividad como recurso pedagógico, así como la transformación de espacios docentes.
Who am I?
Me crie en una cocina, de hecho, mi primer recuerdo de vida me sitúa a un saco de harina en el cual caí. Era una niña con mucha curiosidad y con mucha cabeza, y sí, la fuerza de la gravedad fue la responsable. Tuve la inmensa suerte de criarme entre árboles frutales y acequias, en el polideportivo de Catarroja. En aquel momento, mis juguetes favoritos eran el barro y las piedras. Mi infancia fue un verano eterno en una casa repleta de gente.
Cada septiembre anhelaba ir a la escuela junto a mis hermanos. Cuando por fin llegó el día señalado y comprobé lo que se cocía allí, recuerdo perfectamente sentirme la niña más estafada del mundo. El resto de los niños me daban miedo, se comportaban de un modo muy extraño, y las personas adultas nos hablaban de una forma muy desconcertante. Inventar excusas para no ir a la escuela fortaleció mi vena creativa; la capacidad de mi madre para creerlas no dejaba de maravillarme.
Cuando tenía ocho años, mi jovencísima hermana Cristina se quedó embarazada. Mi madre estaba fuera de si, y yo, que no entendía nada, pregunté a mi hermano Juan. Él me mandó felicitar a mi madre porque íbamos a tener un hermanito. Desde aquel momento , ostento con orgullo el título de metepatas y procuro tomarme las cosas con humor. Mi infancia perfecta acabó a los diez años, el día en que murió mi hermano Juan, el hombre con el sentido del humor más inteligente que he conocido.
Cada vez que mi madre cambiaba de trabajo, nos mudábamos de casa. He vivido en diez casas y he pasado por cinco colegios. Por eso, quizá, me apasionan el espacio y la educación.
Estudié Bellas Artes, en la línea de intensificación de Escultura. Durante cuatro años fui ayudante en el taller de pintura de Yturralde; él me transmitió el amor por la geometría y la docencia. De hecho, mi primer trabajo me lo consiguió él. Empecé a dar clase de Educación Artística en una escuela, y en el sector de la educación estoy desde entonces. He sido profesora de Secundaria durante quince años, he dado clases en la Facultad de Bellas Artes y he llevado a cabo un proyecto extracurricular de arquitectura y arte para infancia.
Me gusta rodearme de personas sensibles y honestas, la vida me ha dado la oportunidad de hacerlo. No creo en la vocación, creo en el compromiso. El terreno de la educación es mi verdadera pasión y es donde pienso que doy lo mejor de mí. En la actualidad asesoro a docentes a través de cursos de formación y ponencias.
Me siento afortunada porque todavía me gusta jugar con barro y con piedras.